¿Qué opino sobre la IA?
- Naomie Cordero

- 7 jul
- 2 min de lectura
Nota aclaratoria:
Me parece importante, preciso y correcto expresar que mediante este artículo no se pretende crear controversia ni división.
Este artículo es únicamente un análisis que la autora, Naomie Cordero Rodríguez, desea compartir con ustedes.
Ahora bien, expresado lo anterior:
Me parece fundamental comenzar diciendo que soy partidaria de la utilidad de la inteligencia artificial. No obstante, hago hincapié en la importancia de hacer un uso consciente de la misma.
De manera personal, y con certeza, puedo dar fe de cuánto me he beneficiado desde que la descubrí. Ha optimizado considerablemente mi manera de rendir y trabajar.
Antes de continuar, quiero expresar una verdad que me parece contundente: este tipo de herramientas y tecnologías realmente llegaron para quedarse, y considero que es menester hacer las paces con esta nueva realidad.
Me llamó la atención que uno de los videos que tuve oportunidad de ver para realizar este artículo expresaba fuertemente lo siguiente:
"Este tipo de herramientas puede brindar información valiosa; no obstante, nunca debe sustituir tu comunión y relación con Cristo. Puede resolver inquietudes técnicas, pero nunca podría llegar a las profundas necesidades del corazón".
No hay herramienta tecnológica que se compare con la eficacia de la Palabra del Señor. Y reitero: no es que no la utilices, porque yo la utilizo y me bendice. Sin embargo, ella no puede ni debe ser nuestra fuente principal. Nuestra fuente principal debe ser la oración y el recurrir constantemente al consuelo del Espíritu Santo, como dice Juan 14:26: "Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él les enseñará todas las cosas".
También considero que no se debe condenar, porque si somos buenos administradores, podemos ponerla a funcionar a nuestro favor. La Biblia nos recuerda en 1 Corintios 4:2 que "se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel".
Por último, pidámosle al Señor que este tipo de tecnología no nos gobierne, sino que podamos pedirle sabiduría al Señor para hacer un buen uso de ella. Todo lo que el Señor permite que llegue a nuestras manos es porque Él espera y anhela que le demos un uso adecuado, para edificación propia, pero sobre todo para ponerlo al servicio de otros.


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