Colirio para el alma. No. 2
- Naomie Cordero

- 23 dic 2025
- 1 Min. de lectura
¿Cuándo la frialdad se puso de moda?
Vivimos en tiempos donde la frialdad ya no sorprende. La indiferencia dejó de ser algo extraño y se convirtió casi en costumbre. Y lo más alarmante es que no solo se ve en el mundo, sino que amenaza con entrar en nuestras relaciones, en nuestras comunidades e incluso en nuestras iglesias. Pero el corazón de Dios sigue siendo fuego y Él quiere encender el nuestro para que no se apague el amor (Romanos 12:11; 2Timoteo 1:6).
Señor amado,
venimos hoy delante de Ti porque reconocemos
que la frialdad parece haberse puesto de moda. (Mateo 24:12)
Vemos corazones apagados,
indiferencia donde debería haber compasión,
silencio donde debería haber abrazo.
Te pedimos que no permitas que
esa frialdad invada nuestro corazón.
Guárdanos de la indiferencia, Señor (Apocalipsis 3:15-16).
Que nuestro amor no se enfríe,
aunque el mundo lo haga.
Danos un espíritu sensible, capaz de llorar con el que llora (Romanos 12:15),
de acompañar al que sufre (Hebreos 3:13),
de extender la mano sin esperar nada a cambio.
Enciende en nosotros la llama de Tu Espíritu,
para que no seamos arrastrados por la corriente
del desánimo o la apatía (Gálatas 6:9; Salmo 51:10-12).
Que, en medio de un mundo frío,
nosotros podamos reflejar el calor de Tu amor (Mateo 5:14-16).
Donde otros se alejen,
nosotros nos acerquemos.
Donde otros cierren sus ojos,
nosotros veamos con compasión (1 Juan 4:7-12).
Jesús, te pedimos que mantengas
nuestros corazones ardiendo en Ti (Lucas 24:32),
para que nunca nos adaptemos a la frialdad,
sino que seamos testigos de Tu fuego
en medio de un mundo tan frío
y en ocasiones despiadado.
Amén.

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