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El Pastor te llama a descansar sobre delicados pastos

  • Foto del escritor: Marisabel Negrón Rodríguez
    Marisabel Negrón Rodríguez
  • 26 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

El salmo 23 es uno de los escritos bíblicos más conocidos tanto por cristianos como no cristianos, pero en ocasiones, como decía nuestro hermano Cubero en uno de sus sermones, la familiaridad nos juega en contra. Y yo les confieso que a mi la familiaridad con este salmo me jugó en contra. Como desde niña recitaba este salmo, no llegue a meditar en el como debía, pero pasando por un momento de profunda crisis, el Espíritu Santo lo trajo a memoria.


Este salmo es uno de los poderosos tratamientos que tiene el Espíritu Santo para contrarrestar la duda, el temor, la fatiga, la ansiedad etc. Por lo tanto, te invito a que hagamos una breve meditación en el y te aseguro, que el Espíritu Santo por medio de este salmo, te conducirá a aguas de reposo y te hará descansar sobre delicados pastos.


El salmista comienza con una declaración contundente, sólida e inconmovible: Jehová es mi pastor, nada me faltará.


Como el Señor es mi pastor, no me faltará el consuelo en esas noches que las lágrimas parecen nuestro pan de día y de noche.


Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto. (Isaías 51: 3)

No me faltará la paz en medio de las tormentas más recias de esta vida.

Nuestro Pastor no solo tiene poder para callar y enmudecer los vientos de tormentas físicas, sino que también calla y enmudece todo viento de tormenta mental, de duda, de desesperanza que se desata en nuestras mentes, para que se produzca paz.


No me faltará sus cuidados en medio de los valles de sombra y de muerte.

En medio de esos momentos donde todo parece oscuro, donde humanamente no vemos ni un rayito de esperanza, la vara y el cayado del Pastor nos infundirán aliento para seguir adelante. El Espíritu Santo susurrará amorosamente las promesas contenidas en las escrituras, para darnos aliento y fortaleza. Nos traerá a memoria la palabra y esa lámpara nos alumbrará en medio de los valles de sombra para que podamos ver y caminemos con seguridad.


No me faltará su provisión en medio de los desiertos mas duros.

Ciertamente los desiertos producen sed, fatiga y hambre. Pero nuestro Pastor ha hecho provisión en Cristo. Jesús dijo:

YO SOY el pan de vida, el que a mi viene, nunca tendrá hambre, Juan 6:35. Jesús dijo: YO SOY la puerta, el que por mi entrare, será salvo y entrará, y saldrá, y hallará pastos (Juan 10:9).
Y Jesús dijo: mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna, (Juan 4:14).

En medio de tu desierto, por duro que sea, recuerda que no morirás de hambre, porque Cristo es el pan del cielo, no te faltará el descanso, porque Cristo es la puerta que te llevará a encontrar pastos para descansar y no morirás de sed, porque ¡Cristo es tu fuente inagotable de agua viva!



No me faltará su mano extendida y su rescate en medio del pozo de la desesperación.

Recuerda que el Pastor dejó las 99 y fue a buscarte a ti, te cargó en sus brazos y amorosa y

pacientemente sanó cada herida de tu corazón. Recuerda que el buen Pastor su vida dió por las ovejas. En la cruz permitió que a su hijo le colocaran una corona de espinas, para que tu y yo fuésemos coronados de favores y misericordias. Por lo tanto, el que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con el todas las cosas? (Romanos 8:32).


El Pastor ha aderezado (preparado) mesa delante de nuestros angustiadores. El Pastor ha preparado un banquete para ti. Ese banquete es su palabra, un banquete que es dulce a nuestro paladar, más dulce que la miel. También nos especifica que ese banquete fue preparado en presencia de nuestros angustiadores. ¿Y quienes son esos angustiadores? El temor, la desesperanza, la tristeza, la ansiedad, la duda etc. Por lo tanto, recuerda que para cada angustiador, el Pastor ha preparado un banquete lleno de promesas, para que por medio de su palabra, sean avergonzados. ¡Para que por medio de su palabra el miedo, la ansiedad, la tristeza y la duda callen y enmudezcan! ¡Hoy dile a tus angustiadores, Jehová es mi Pastor, por lo tanto, nada me faltará!

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